martes, 3 de noviembre de 2009

QUE SERA LO QUE QUIERE EL NEGRO

Hola mi nombre es Rosa Mari, tengo 53 años, y aun pesar de mi edad todavía hay algún jovencito que se queda mirando mi culo cuando salgo a pasear. Soy rubia de ojos claros, tengo una figura muy definida, bonitas piernas, senos duros y un buen culazo, ni que decir tiene que mi coño siempre está húmedo.

Estoy casada y llevo con mi marido toda la vida, llevamos 30 años de casados y nunca le puse los cuernos con un hombre, y digo con un hombre, porque hace cosa de dos años en una fiesta, fui al baño con mi amiga Pili y después de que ella miccionara, cuando tocó mi turno y bajé las bragas, se arrodilló y me chupó el coño como nunca lo había hecho nadie hasta la fecha, luego yo la imité y además de ser la primera vez, tengo que decir que me gustó y que me encantaría repetirlo, pero solo fue ese desliz y eso ya os lo contaré otro día así que voy a ir al grano.

Tengo una amiga que está casada de segunda vez con un africano llamado Manolo, este señor tiene 47 años y es más bien bajito y regordete, un día bajo a ver a mi amiga Julia, que así se llama esta amiga, me la encuentro delante de su casa justo cuando montaba en su coche, y me dijo, espérame que voy a comprar tabaco al pueblo de al lado y vengo enseguida, espérame en la cocina, ¡hasta ahora!

Nosotros vivimos en un pueblecito pequeño al lado de una gran ciudadela que hay de todo tipo de comercios y de todo, y cualquier cosa que necesitamos, pues vamos hasta pueblo mayor, queda a unos 13 km y se llega rapidísimo, aunque en aquella época estaba la carretera en obras y por los cortes de tráfico te podían liar algún que otro minuto más. En fin, Julia se fue a comprar y yo entré en su casa y me fui a la cocina, hacía calor me cogí un vaso de agua y un revista y me senté a la mesa de la cocina a leer.

No había pasado 2 minutos desde que me senté, cuando se abre la puerta de la cocina y aparece el Negro (Manolo) con la polla en la mano diciendo:” abre la boca Julia que te echo la cremita” al verme la cara de susto que puse yo, se metió detrás de la puerta y todo sonrojado y avergonzado me dijo, ” siempre que vengo del trabajo me masturbo y le doy la leche a mi Julia, que le encanta saborearla,” también me dijo ” perdóname no sabía que estabas aquí, creí que era ella” ” es una irresponsable al no haberme avisado que se iba y que tú estabas aquí,” y cerró la puerta y se fue.

Cuando iba en dirección de su dormitorio me preguntó con voz alta, “Rosa Mari” y yo le dije “¿dime?” “¿a ti te gusta la leche de macho?; yo me quedé perpleja y no le respondí, entonces oí que se cerraba la puerta y la calma inundó la cocina de mis amigos de nuevo, y digo la cocina porque mi interior no estaba nada calmado, el Negro tenía una verga de más de 30 cm, así como os lo digo, era un rabo de negro oscuro duro y tieso con un capullo enorme, y como no me iba a gustar aquella polla y la leche, me encanta tragar leche, mi marido se conforma con dármela de vez en cuando, menos mal que me masturbo todos los días pero aún así reconozco que empecé a pensar en la leche del negro.

Me mojé en el acto y empecé a pensar en decirle algo, en si venía Julia y nos pillaba, casi me voy de su casa y cuando estaba saliendo por la puerta, cogí y la cerré y me fui al cuarto de ellos, piqué en la puerta y le dije al Negro,” Manolo, me voy que tengo prisa,” llevaba un slip puesto, pero la empalmadura que tenía todavía se le reflejaba, me dijo ” de acuerdo, yo esperaré a Julia para darle todo esto” yo le dije ” no te preocupes que no le diré nada” y él me dijo ” gracias es mejor así”

Yo mientras hablaba con él no le quitaba la mirada del paquete negro que había visto hacía 5 minutos, y no dejaba de soñar con dicho pollón, él se dio cuenta y sin mediar palabra se bajó el calzoncillo saltando la verga hacia fuera en todo su esplendor, entonces me dijo: ” sé que te gusta esto” “y todavía no me dijiste si te gustaba la leche” yo toda colorada por la situación no sabía que decir, hasta que empezó a masturbarse delante de mí, entonces le dije que si, que me gustaba mucho la leche, que me encantaba bebérmela toda, y que me fascinaba su rabo, y la suerte que tenía Julia con tener un rabo así para ella sola.

Entonces me dijo algo que todavía me puso más caliente de lo que estaba, me dijo:” si quieres mi leche te la doy ahora mismo, pero rápido que está a punto de llegar Julia”, y yo que ya no estaba tan cortada, le dije que si, que me la tragaba, entonces me dijo que me arrodillara y así lo hice, me dijo ” abre la boca” la abrí y me metió el capullo, me dijo ” chupámela un poco antes de correrme” así lo hice, estaba deliciosa, era una polla enorme, entonces me mandó algo normal que también hice, me dijo,” desnúdate que no quiero llenarte de leche toda esa ropa”

Así que me desnudé, me quedé solo con la bragas puestas, él al verme desnuda me cogió por el pelo y me besó en la boca, después me dijo: ” joder Rosa Mari, que buena estás, quiero follarte” y a mí me apetecía, pero había algo que lo impedía, y es que mi menstruación estaba patente, se lo dije, y él me dijo quiero verte desnuda al completo.

Yo estaba de pie y él se arrodilló, me bajó las bragas y estuvo durante un momento viéndome el coño, le dio dos besos, y me dijo: “ya te la meteré en otra ocasión”, “aunque no creas, antes de correrme me gustaría follarte.

Date la vuelta enséñame las nalgas” me di la vuelta y empezó a sobarme el culo y a besarme las nalgas entonces me mandó apoyar contra una cómoda de la habitación, y entonces sentí lo inevitable, algo grande, largo y gordo, me estaba tocando el agujero del culo, Manolo me iba a dar por el culo y a pelo, solo me la habían metido una vez de joven, de soltera, mi marido nunca lo había hecho, y el negro me iba a encular aquella tarde, que apretaba el calor y el tiempo en contra.

Me dijo” esto se que te gusta, puta” yo callé y al momento ya me la había clavado, me dolía mucho pero tenía miedo a que alguien nos oyera, y me callé, aunque lloré de dolor, me lo estuvo follando poco tiempo, creí que me traspasaba, hasta que viendo que se acercaba la hora de la llegada de su esposa, me la sacó del culo y me dijo ” arrodillate y abre la boca zorra, que ya te follaré el coño y el culo otro día”

Yo le obedecí, abrí la boca y él volvió a metérmela y me ordenó que se la chupara, que la dejara bien limpia, sabía a mi culo pero me daba igual, ya me había convertido en una cerda, mientras él se hacia la paja para correrse, yo le chupaba los cojones, negros y velludos como nunca había visto ni en las revistas, estaban deliciosos, él se arqueó y me ordenó que le chupara el culo, así que mi lengua iba desde los huevos al culo.

Cuando estuvo a punto me dijo “abre la boca, y traga toda leche” así lo hice, abrí la boca y él después de darse un suspiro de emoción empezó a correrse con gran cantidad de lefa que casi me ahoga, me la tragué toda, toda, cuando terminó le limpié el capullo y casi a carreras me puse las bragas, sujetador y me vestí, me lavé en el baño y cuando llegué a la cocina Julia estaba aparcando el coche, Ufffff porque poco.

Llegó y al verme me dijo, perdona me pararon por las obras, yo le dije que no pasaba nada, y en el fondo estaba deseando que acabara el tabaco para que fuera a comprar otra vez…

Otro día os contaré como el Negro vino a joderme a casa un día que estaba sola, ese día si que lo disfruté, aquel día me llenó el coño de leche, el culo y la boca, porque por supuesto, cuando follas con un rabo así, tienes que hacerlo a pelo, oportunidades de esas no tienes muchas en la vida, así que hay que aprovecharlas…

Ya os lo contaré en otro relato como me la metió por el culo hasta los huevos.

Espero que os haya gustado.

Autora: Rosa María

categoría: Hetero (infidelidad) etiquetas: besonegro, encular, felación, Julia, Manolo, negro, Rosa María, sexoanal, tragar.semen

me pusieron los cuernos y lo vi por webcam

Por como dice el titulo ya se imaginaran como fue, tengo que decirles que trabajo fuera del país y la forma como nos comunicamos mi esposa y yo es a través de Skype un programa que permite usar la Web-Cam y se puede hablar como el Messenger.

Cierto día estando trabajando ya estaba en mis horas libre me conecté para conversar con mi esposa, mis hijos estaban en lo que llamamos en Venezuela campamento de verano en otro estado. Mi esposa había tenido un día ajetreado porque iban a llegar unos familiares del oriente del país, entre ellos un amigo de mi esposa que vivía cerca de su familia de oriente. Ya cuando me conecté mi esposa se había bañado y se había acostado con su acostumbrada bata de dormir que tanto me gusta, la razón es porque le deja ver los senos por el escote y de largo apenas le cubre sus nalgas, ya había apagado la luces, estuvimos conversando hasta que noté que casi se queda dormida charlando conmigo y viendo la T.V., me despedí de ella para que pudiera dormir, ella se despidió mío y creo que solo apagó las bocinas porque no me escuchaba y el programa solo le dio a la X para cerrarlo, lo que ella no sabía era que si no cortaba o trancaba la llamada seguía activa la cámara y micrófono.

Total me dediqué a verla por la cámara y escuchar lo que pasaban el T.V. cuando de repente le tocaron la puerta, ella se encontraba arropada hasta la cabeza por lo que dijo que pasaran, al principio no sabía quién era pero era un hombre, después con la conversaciones me enteré que era su amigo, este le dijo si le daba permiso de usar la computadora ya que quería enviar un e-mail a su familia y uno a su novia, ella le dio permiso, de una vez me dieron unos celos terribles ya que la silla que usamos estaba dañada y teníamos que sentarnos en la cama para usar la computadora.

Tuve la intención de cortar la llamada y llamarla a su celular, pero me contuve y pensé en ver si pasaba algo fuera de lo normal, el tipo se sentó y le pude ver la cara, tenía puesta una franelilla y se le podían ver los brazos bien definidos producto de levantar pesas, además se le marcaba el pecho como el de las palomas, se dedicó a enviar los e-mail, creo yo, y solo se limitaba a ver la pantalla, lo que si pude notar fue a mi mujer que le estaba dando la espalda pero de vez en cuando se volteaba para ver que hacía el amigo de ella, en una de esas pude verle en los ojos que estaba totalmente despabilada o sea se le quitó el sueño por completo, (se me olvidó decir que tenemos un Web-Cam con luz infrarroja, o sea se puede ver en la oscuridad); el amigo hizo un ademan rápido para ver si ella estaba mirando lo que hacía pero en ese instante ella miraba la televisión.

Ella como que sintió el movimiento en la cama y se volteó, duró un rato mirando la pantalla cuando el amigo volvió a voltear le pidió perdón por estar viendo unas fotos porno que le habían enviado, después me enteré por ella, que eran fotos de de 2 tipos con una tipa y que tenían tremenda macana, a esto ella le dijo que no se preocupara, que ya ella estaba cansada de ver esas escenas en pelis porno, él se volteó hacia la cámara y puso una cara de asombro, él le buscó conversación sobre el tema preguntándole, pero, ¿y tu marido ve esas pelis contigo o las ves a solas?, ella le dijo que si las veía conmigo, y que yo era el que las bajaba de la página de los relatos y las grababa en la PC en una carpeta oculta que ella sabía donde estaba para que los días que yo estuviera lejos las viera mientras se masturbaba.

El amigo creo que esto lo encendió porque empezó a decirle que se las mostrara, a lo cual ella se negó porque le daba pena con él, él insistió tanto que luego de un rato ella le indicó donde encontrarlas, las buscó y empezó a verlas sin volumen para que no se fueran a escuchar fuera del cuarto. En una de esas que él estaba distraído viendo una peli ella se quedó mirando la pantalla, cuando él volteó la vio como deseando el pene que estaba mirando en la pantalla, ella se dio vuelta de pena y él empezó, me imagino, a maquinar algo, cuando de repente le dice si había visto un pene así de grande en vivo, ella se volteó y le respondió, solo en pelis, a lo cual él le dijo, me vas a permitir que sea tan curioso y entrometido, pero como tenemos tantos años conociéndonos me voy a permitir preguntarte esto, pero eso sí, responde con la verdad, ella le dijo cual era la pregunta, y él le dijo, por la respuesta que me diste de que no habías visto uno así en vivo me imagino que tu esposo lo tendrá pequeño, ella sin vacilación le respondió, pequeño no, le mide como 16 cm pero me da satisfacción cuando hacemos el amor, a esto ella le agregó es más esos penes que se ven en esas pelis son trucos de cámara y ángulos que le dan a la cámara para que se vean así, él le respondió, bueno, puede ser, pero yo conozco algunos tipos que la tienen así, te lo digo porque me he duchado en baños comunes y uno anda desnudo en las regaderas.

Ella le dijo no te creo, y como dice por ahí ver para creer, él siguió viendo la película, le dijo que si se podía arropar un poquito con la sábana que ya le estaba dando frío, ella le dijo que estaba bien pero que no la jalara toda, él se la puso sobre sus hombros y empezó a hacer algo con las manos debajo de la mesa que no podía ver por el ángulo de la cámara, cuando de repente veo que saca tremenda vergota y empezó a masturbarse despacio para que mi esposa no se diera cuenta, a medida que se la sobaba le crecía más y más, entonces él le llama la atención y le dice, bueno tú dices que esas vergas no existen, ¿cuánto apostarías si te demostrara lo contrario y te mostrara una foto de un amigo que la tiene así de gruesa como el tipo este de la pali?, ella le dice; la verdad que no apostaría nada pero sigo insistiendo que no existen tan gruesas como esa, bueno te propongo un trato, yo te muestro al amigo y jugamos a las penitencias como lo hacíamos hace años, ella le dijo ok, pero que cuando y cómo lo iba a hacer, él le respondió en este mismo instante.

Ella algo extrañada le preguntó, ¿qué, tienes fotos de tus amigos en el correo?, y él le respondió, no, está aquí conmigo, cuando de repente él se echa para atrás como acostándose en la cama y le muestra ese mounstro de pene, yo creo que tendría más de 24 cm y gruesa como la de las pelis, ella quedó asombrada y se tapó la cara con una mano, pude ver que lo hacía parcialmente ya que por la de la luz infrarroja que se le veía un ojo abierto y los dedos entre abiertos para poder verla, él le dijo que dejara la pena, si ella una vez se lo había visto en el baño de su casa cuando vivían cerca, a lo que ella le dijo que en aquel entonces solo tenían 12 años y no la tenía de ese tamaño que ella recordara.

Él le dijo que se quitara la mano y comprobara que había perdido la apuesta, ella le hizo caso y se la veía comparándola con la que estaban pasando en la peli, él le dijo, ¿ahora si me crees?, ella le dijo claro, con semejante bicho que te gastas, me imagino, dice ella, que tu novia estará agradecida cada vez que le haces el amor, jajaja, él se rió y le dijo que al contrario, ella era frígida y casi ni lo hacían, ella replicó, ufff, yo no te dejaría en paz ni un solo día, él entonces le dijo; bueno como me dijisteis que nunca la habías visto creo que nunca la habrás tocado, ven tócala un poco y trata de cerrar la mano alrededor de ella, ella le dio un rotundo no, y él le tomó la mano para que lo hiciera.

En ese instante yo tenía sentimientos encontrados porque mi esposa estaba a punto de engañarme en mis propias narices pero además me encontraba con una erección que me dolían las bolas, aproveché ese momento y empecé a grabar todo para tener pruebas de su infidelidad, ella no se resistió mucho y le tomó la macana con la mano comprobando que no podía cerrarla por lo gruesa que era, él le dijo, utiliza las dos manos, ella se la agarró, pero empezó a sobarla de arriba abajo como midiéndosela, ella se encontraba acostada de lado con los pies hacia donde él tenía la cabeza, él viendo que no le despegaba sus ojos de su verga le dijo, ok, hora de cobrar la apuesta…

Como penitencia tiene que besarla y masturbarme con las manos y la boca, ella le dijo que si estaba loco que podría venir alguien y él le respondió desde que entré al cuarto sabía que íbamos a terminar así por eso cerré con seguro la puerta, entonces ella empezó con unos pequeños besos en la cabecita y luego sacó la lengua para pasársela por todo lo largo hasta pude ver como quería meterse los testículos chupándolos, él mientras, viendo como se excitaba ella mamándole el rabo, metió una mano debajo de la cobija buscándole su chochito a lo cual creo que se lo encontró porque vi como ella movía una pierna para darle mejor acceso.

De repente la escuché jadeando y era porque a ella le gusta mucho el sexo oral, cuando busqué la cabeza de él pude ver que la tenía adentro de la cobija y de seguro estaba comiéndose ese vergón que de seguro estaría súper lubricado, ella se echó para atrás sin dejar de menearle el machete a su amigo, él le dijo que se pusiera arriba de él para mamárselo mejor y ella le dijo que se subiera él que así le gustaba más, no puso réplicas y se montó encima de ella poniéndole la verga encima de su boca.

Ella le dijo…ahora vas a ser puto y me vas a comer el coño…¡eh! Como me excitaron esas palabras…
Ella casi no podía mamárselo ya que no dejaba de gemir ni un instante, hasta que le dijo que se lo metiera de una vez, pero que ella quería estar arriba para controlar la entrada del amigo monstruoso que él tenía, él se volteó y ella aprovechó y le dio otra mamada para lubricarlo más, cuando se paró puso el culo apuntando a la cámara y se fue sentando para acomodarse, me había quedado el ángulo perfecto para ver cómo le entraba esa macana a mi esposa, ella le agarró el pene y lo condujo a su rajita, antes de meterlo se lo pasó varias veces por su raja para seguirlo lubricando, entonces metió la cabeza en su chochito y dio un suspiro, ese sería su primer orgasmo…

Empezó a meter y sacar y por lo que veía no entraba hasta la mitad, cuando le escuché decir a él que lo metiera todo que lo tenía desesperado, ella le contestó que tuviera paciencia ya que ella sentía como si la estuvieran desvirgando por como sentía que se le ensanchaba el chocho, ella continuó con su cabalgata hasta que él agarrándola de las caderas le dio un empujón y se la metió toda, ella dio un grito ahogado con sus manos para no despertar a nadie y cayó acostada en su pecho, él le dijo que si le dolía y ella le respondió al principio, pero que ya había pasado el dolor, que siguieran que ahora quería sentir como le entraba y salía todo, pero que quería estar abajo…

Se voltearon sin sacarlo y él empezó un vaivén desesperado, ella solo gemía y le decía que se lo partiera que nunca en su vida había gozado tanto, ella decía: oh, que verga tan sabrosa, me estás rompiendo toda por dentro, ohhhh, me duele y me gusta; ahhh; párteme el chocho, ahhhhh; si cógeme, cógeme duro así que me duela, estuvieron así un rato hasta que ella le dijo que si ya la había desvirgado el chocho quería que le desvirgara el culo también.

Él se incorporó, la volteó de una vez, agarró con los dedos los flujos de ella y le fue metiendo uno a uno los dedos para dilatarle el orto, cuando le había metido tres dedos puso la cabeza en la entrada y le dijo que se preparara, ella agarró una almohada y la mordió para ahogar los gritos, él empezó a penetrarla poco a poco hasta que solo le quedaron los testículos afuera, en eso ella empezó a gritar que se lo sacara por favor que le dolía mucho, pero su amigo empezó un mete y saca salvaje y ella cambió sus palabras por gemidos y palabrotas como, párteme el culo papi, sácame las entrañas con esa vergota, estaba súper caliente como nunca la había visto, él le dijo que ya estaba a punto de acabar y ella le dijo que le acabara dentro del culo, quería sentir toda esa leche caliente allí, él al escuchar eso acabó dando unos tremendos empujones, ella le dijo, así papi, ese culo es tuyo de ahora en adelante.

Cuando se separó de ella, se acostó y ella a su lado le empezó a mamar el pene otra vez y le dijo, deja que lo saboreé un ratito para que me des otra vez y me acabes dentro de mi chocho, que hoy seré tuya toda la noche, diciendo eso él estiró la mano y apagó la PC, quedando yo con una calentura que me tuve que quitar en el baño.

Lo que pasó en los días siguientes mi esposa me lo contó ya que la chantajeé con el video, pero esos serán otros relatos.

Autor: Cheroky5

categoría: Hetero (infidelidad) etiquetas: amigo, cámara, Cheroky5, cornudo, infiel, sexoanal, sexoral, vergota

domingo, 30 de agosto de 2009

Hace un años, le puse los cuernos a mi marido por primera vez. Jamás se me había pasado por la cabeza hacer una cosa así. Conocí a Juan cuando yo tenía 14 años y él 19. Al principio lo odiaba, después nos hicimos amigos y finalmente nos enamoramos. En la víspera de mi vigésimo cumpleaños, nos casamos y, dos meses antes de nuestro primer aniversario nació el pequeño Juan. Ocho años más tarde nacería Adrián y hoy día ya llevamos dieciocho años felizmente casados. Mi marido es patrón de pesca, por lo que debe ausentarse de casa durante meses. Quizás eso ha echo que no perdamos la pasión y, por ello, follamos dos veces a la semana cuando está en casa. De todos modos, las cosas ya no son como antes. Con los años, a Juan se le ha llenado el cabello de canas y luce una prominente barriga cervecera. Yo, con mi pelo negro y mi empinado culo, también he sufrido el paso del tiempo, pero aunque tengo alguna que otra arruga y los michelines y las estrías propias de mis dos embarazos, sigo conservando mi mayor arma de seducción: unas tetas enormes(uso una 120 de sujetador) que, según mi esposo(el único hasta hace tres años que las había probado), están riquísimas. Como ya he dicho, a pesar de lo rutinario de nuestras vidas y de las interminables sequías sexuales que nos proporciona el empleo de mi esposo, nunca pensé en serle infiel, porque lo amo más que a nada en esta vida. Sin embargo, la carne es débil y la tentación muy fuerte. Sin más preámbulos, paso a relataros mi primera infidelidad.

Era finales de enero de 2008 y mi marido, que se encontraba trabajando en Mauritania, me pidió que alojara en casa a un compañero cubano y a su esposa durante una semana. Me quedé atónita cuando llamaron a la puerta y vi a un hombre de poco más de 30 años, moreno, de ojos marrones y un cuerpo tremendo. La sorpresa es que Ramón, como se llamaba el cubano, venía solo.

-¿Es usted, la señora de Juan?

-Si, bueno, llamame Encarna. Tú eres Ramón, ¿verdad?

-Sí. Espero no causarle muchas molestias.

-No, para nada[en realidad, me incomodaba bastante tener que alojar en casa a un par de desconocidos]. ¿Dónde está tu mujer?

-¡Oh! Es que nos hemos separado.

-¡Ah! Lo siento.

-No, no pasa nada. La muy guarra no entendía que yo soy un hombre y que necesito a más de una mujer para satisfacerme.

¡Menudo guarro! O sea, que le ponía los cuernos a la pobre chica y encima tenía el descaro de insultarla por haberse cansado de él. No sabía como iba aguantar una semana bajo el mismo techo de semejante capullo. No podía negar que el muchacho era guapo, pero entre que me caía mal y que Juan era el único hombre con el que había estado en mi vida, no hubiera adivinado que unos días más tarde estaría en su cama. He de reconocer que no le quitaba ojo cuando se quitaba la camiseta(muy a menudo para estar en invierno) y que me estremecía al notar sus ojos en mi escote al agacharme. El muy descarado no se cortaba un pelo en mirarme las tetas, refregarme su paquete(¡santo cielo, que bulto tan abultado!) "disimuladamente" al pasar por detrás mío y en decirme lo bonita que era. A mi me daba vergüenza, pero a veces no podía evitar reírme con sus bromas y es que su acento me volvía loca. Al igual que me volvía loca mirar a muchos hombres como a todas las mujeres, supongo, que no solo los hombres piensan en el sexo, ¿no? Claro, que una cosa es mirarle la entrepierna al fontanero, quedarse embobada escuchando al profesor más joven de los niños, masturbarse mirando las fotos de nuestro actor favorito ligerito de ropa o fantasear con todos ellos, y otra cosa es hacer realidad esas fantasías y traicionar a la persona amada. Yo soy de las que siempre decían que la infidelidad es algo imperdonable y desde hace tres años me tengo que callar la boca.

A los tres días de quedarse en casa, Ramón salió por ahí. Los niños llevaban horas durmiendo y yo me dirigía a mi cuarto cuando llegó acompañado de una negra que vestía como una puta y que, efectivamente, era una puta.

-¡Ramón, saca a esta señorita de mi casa! Los niños podrían despertarse.

-No seas mala, mi amor-me contestó el cubano, evidentemente ebrio-. Dejame disfrutar un poquito que no mojo desde que vine a España y tengo la polla a reventar. Así que dejame tranquilo porque si no me voy a olvidar de que Juan es amigo mío y voy a tener que follar contigo ahora mismíto. ¿Qué me dices, mi reina?¿Echó a está churnia y me meto en tu cama? Se que lo deseas...

Intentó besarme y yo le di una bofetada al borracho y me fui a dormir. Aunque dormir no pude, porque en la habitación de al lado había un escándalo tremendo. Los gemidos de la puta negra eran ensordecedores y se notaba que el cubano se estaba portando. Desde luego, yo nunca había disfrutado con Juan hasta ese extremo. Así que en lugar de pensar en que mis hijos dormían al lado y podían escuchar el show porno, yo deseé estar en el lugar de esa chica. Metí la mano debajo de mis bragas e introduje dos dedos por mi húmedo coño.

-¿Te está gustando puta?-preguntó Ramón.

-Mmmmmmmmmmmmmmm-gimió la puta-. Eres un macho.

-Pues aún no has visto nada. ¡Toma!

-¡Ohhhhhhh!

-Mmmmmmmmmmmmmmmmmm. ¡Quee gua-arra ereeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeees!Mmmmmmmmmmmmmm. ¡Aghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Yo saqué mi lengua y me la pasé por mis labios. Seguía masturbándome mientras imaginaba que Ramón estaba sobre mí. Un rato más tarde, me corrí, pero los otros dos siguieron dale que te pego hasta altas horas de la madrugada. Luego, escuché a la puta marcharse y me dormí. Supongo que adivinareis lo que soñé aquella noche. Amanecí totalmente mojada y, como aún quedaba media hora para que se despertaran los chicos, corrí al baño para ducharme. Abrí la puerta y me encontré con Ramón saliendo de la ducha completamente desnudo. Me quedé paralizada. El tío, además de ser guapo y tener unos músculos y unos abdominales que enloquecerían hasta a la más mojigata, tenía una polla que, a pesar de estar en reposo, doblaba en tamaño a la de mi marido en erección. No podía apartar la vista de su entrepierna y me fijé en que él también miraba la mía. ¡Oh, no!¡Se había dado cuenta de que me había corrido por la noche!¡Qué vergüenza!¡Y, oh, no!¡Por el amor de Dios, no!¡De la excitación, su miembro estaba empezando a crecer!

-Ppperdón.

Me fui corriendo sin volver la vista atrás. Cuando bajó(¡en calzoncillos y pudiéndose apreciar que su pene aún se encontraba en estado de erección!) me comporté como si nada hubiese ocurrido y comencé a preparar el desayuno. Él se acercó por detrás, se pegó a mi y me agarró las tetas. Di un brinco de la sorpresa. Ramón empezó a chuparme el cuello.

-Ramón, ¡suéltame!

Su lengua subió por mi cuello. Mientras me amasaba las tetas, me besó en la oreja. Introdujo su lengua en mi oído.

-Por favor, suéltame.

Comenzó a susurrarme al oído.

-No me mandes parar cuando te mueres por mi. Me estás volviendo loco. No puedo parar de mirar tu precioso culo y tus tetas. ¡Ay, que tetas!-metió sus manos bajo mi blusa-Lo daría todo por probar tus tetas.

No sabía que sentir. Hacía tanto tiempo que nadie me hablaba así. Que no me sentía tan deseada por un hombre. Ramón hacía que me sintiera tan bien.¡Y estaba tan bueno!Pero yo amaba a Juan y él no se merecía eso.

-Ramón, por favor.

-Encarna, me voy mañana.

-¿Qué?

Me di la vuelta sorprendida.

-¿Cómo que te vas mañana? Solo llevas cuatro días. Se suponía que te irías el domingo.

-Sí, pero es que me ha salido un trabajo y...

-Mañana.

-Por la tarde. Y no me pienso ir sin follar contigo.

Me besó. Me agarró, me cogió en brazos y me besó. Me besó como hacía tiempo que Juan no me besaba. Yo no pensaba tener nada con Ramón, pero es que besaba de una forma tan...No se como decirlo. Lo único que se es que me dejé llevar. Me dejé llevar y correspondí a su beso. Coloqué mis manos sobre su cuello y él colocó las suyas en mi culo. Nuestras lenguas formaban una sola. Ese hombre me estaba dejando seca solo con un beso. Pasó...no se cuanto pasó. Y nosotros seguimos besándonos. Nuestras bocas no hacían nada por separarse. Y mi lengua y la suya salían y entraban de la boca del otro. Recordé cuando Juan me besó por primera vez. Juan. Empujé a Ramón y le di una bofetada.

-¿Pero qué haces, puta?

-A mi tú no me faltas el respeto. Dejame en paz o te denunció por intentar violarme.

-¿Quién ha intentado violar a quién?

Nos miramos durante unos segundos y nos volvimos a besar. Me cogió en brazos y me llevó al salón. Me tumbó en el sofá y se colocó sobre mi. Me quitó la blusa y me chupó de nuevo el cuello. Me besó la barbilla y yo le agarré por la espalda.¡Dios mío!¡Qué hombre!¡Qué músculos!¡Qué cuerpo! No como Juan. Juan.

-Ramón, para.

Haciendo caso omiso a mis palabras, hizo ademán de desabrocharme el sujetador.

-¡Ramón, para de una puta vez!

Agarró mi sujetador. Yo le di una patada en los huevos y me levanté.

-¡Joder, hija de puta!¡Qué cabrona!

-No vuelvas a tocarme. Aprende que cuando una mujer dice no es no.

-Perdona, pero joder es que tú...

-Mira, esto no puede ser. Yo soy una mujer casada y amo a mi esposo. No puedo hacerle algo así a Juan. No puedo.

-Bien. Mirame a los ojos y dime que no me deseas. Dímelo.

Me quedé callada.¿Qué debía decirle? Por supuesto que lo deseaba, pero eso no quería decir que me fuese a liar con él. Jamás le sería infiel a Juan. Nunca. Escuché que mi hijo mayor salía de su cuarto. Me había librado de responder. Aunque si Juan se hubiera levantado antes o si yo hubiese dado rienda suelta a mi pasión, mi hijo nos hubiera pillado a mi y a Ramón follando.

-Encarna-dijo Ramón bajando la voz-, vamos a cenar esta noche. Como amigos.

-Está bien, pero solo como amigos.

Los niños se fueron a dormir a casa de mi madre y yo me vestí elegante y me maquillé como nunca. Estaba mortalmente sexy. Me decía a mi misma que solo era una cena de amigos, pero en el fondo deseaba que algo pasara. Y algo pasó. La cena estaba deliciosa y no paré de beber vino. Bebí demasiado, aunque se que no es excusa. Llegamos a casa tambaleándonos y riéndonos. Me besó. Otra vez.

-Ramón, otra vez no. Ya te dije que...

Me volvió a besar.

-Y yo te digo que estás muy buena. Que solo el cornudo de Juan pueda disfrutar de ti es pecado. Debería de estar castigado con cárcel.

-Ramón, yo soy feliz, quiero a Juan y no quiero perder a mi familia.

-Juan no tiene por qué enterarse de nada. Yo no le pienso contar nada. ¿Tú sí?

Nos besamos y subimos a su cuarto. Le quité la camiseta y le toqué por todo el cuerpo. ¡Dios, que cuerpo! Me desabrochó el sujetador y se quedó un rato mirándome las tetas. Me dio algo de corte. Era la primera vez que un hombre, aparte de Juan, me veía las tetas. Me acarició los pezones. ¿Cómo puedo describir lo que sentía mientras me sobaba las tetas? Era rápido, pero fuerte. Muy fuerte. Me besó el pezón y me los rodeó con la lengua. Me los succionó y me siguió chupando las tetas. ¡Santo cielo, que placer!

-¿Te gusta chupármelas?

Me sonrió. No hacía falta que dijese nada. Le encantaba. A Juan también le encantaba chuparme las tetas. Juan. ¿Por qué no podía dejar de pensar en Juan?

-Ramón, no puedo.

Ramón colocó uno de sus dedos sobre mis labios.

-Calla. No digas nada. Tú solo dejate llevar. Dejate llevar y disfruta.

Y eso es lo que hice. Me dejé llevar y disfruté. Y no pensé para nada en mi marido cuando me tumbé en la cama, me abrí de piernas y dejé que Ramón me bajara las bragas. El cubano se las llevó a la cara, las olió, dio un suspiro y me las lanzó sobre mi rostro. Sentí el olor de mis propias bragas. No me las había cambiado desde el día anterior y, como recordarán, me había corrido varias veces con ellas puestas. Me las quité mientras Ramón se adentraba entre mis piernas. Sopló en mi coño. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Creí morirme al sentir la lengua del cubano en mi entrepierna. Me realizó una comida de coño magistral. Y cuando me corrí, su boca siguió jugando entre los pelos de mi coño. Al rato se bajó los pantalones y se sacó su miembro. Su polla. Su enorme y preciosa polla.

-¿Quieres que te la meta?

-Yo, no...

-Mira, deja ya el cuentico de esposa fiel y abnegada. Y pídeme que te penetre.

-¡¡¡TALADRAME EL COÑO!!!

Y me lo taladró a base de bien. La follada que me metió fue brutal. Dos orgasmos. A Juan le costaba regalarme uno y Ramón me proporcionó dos orgasmos(algo que es como muy pobre si se lee otros relatos de mujeres multiorgásmicas, pero que para mi, al menos, fue algo único y maravilloso). Se corrió dentro de mi. Luego volvió a las tetas. Ese hombre era un máquina en la cama, pero desde luego su mayor habilidad era la lengua. Tenía una lengua prodigiosa, superior incluso a la habilidad de su polla.

-¿Quieres que te la meta por el culo?

-Con Juan lo hicimos una vez y me dolió. Por eso no lo practicamos más.

-No te preocupes, mi amor. Yo te lo voy a lubricar bien.

Y sin lubricante. Con su propia saliva me empapó mi agujero y me fue introduciendo su gigantesco miembro(quizás lo de gigantesco sea exagerado, pero es que para una mujer que solo ha estado con su marido, una polla así impresiona una barbaridad). He de reconocer que al principio me dolió un poco, pero se notaba que Ramón tenía experiencia y consiguió hacerme disfrutar. Me enculó de forma sublime. Las brutales cabalgadas que me metía eran tremendas. Finalmente, se corrió en mi culo. Así que llena de semen, me tumbé sobre su pecho. Me sentía extraña. Era la primera vez que me acurrucaba a un hombre que no era Juan. Miré la polla de Ramón que estaba de nuevo dormida. No pude resistirme a tocarla. Empecé a juguetear con ella. Poco a poco se iba poniendo dura hasta que por fin estuvo otra vez en posición.

-Hazme una mamada.

-¿Quieres que te haga una mamada?

-¡Oh!Ahora es la parte en la que me dices que nunca has echo una, yo te digo que no pasa nada y que yo te guiaré, y al final, a pesar de que es la primera vez que chupas una polla, te sale tan bien como si fueras una actriz porno. ¿No?

-No. Para mí, el sexo oral es lo mejor.

-¡Oh, te gusta chupar pollas! No lo hubiera dicho al verte mirármela esta mañana en el baño.

-Claro que me gusta chupar pollas. Y se me da de lujo.

-¿Así que es por eso por lo que tienes la boca tan grande?

-¡Serás capullo!

Nos reímos. Le besé en los labios. Fui bajando mi lengua por su cuello, le chupé los pezones y bajé hasta su entrepierna. A Juan le encantaba que se la chupara. Y a mi me encanta hacer mamadas. Sobre todo si es una polla como la de Ramón. Por sus gemidos, que casi superaban a los de la negra puta, confirmaban que en chupar pollas soy una experta. Se corrió en mi boca y luego volvimos a follar. Entre las copas y la excitación no recuerdo exactamente cuantas veces lo hicimos, pero os puedo asegurar que fueron varias. Por la mañana, cuando me desperté, me encontraba sola en la cama. Ramón se había ido y con él me había dejado las dudas, los remordimientos de conciencia, la sensación de culpa y el sufrimiento que solo una mujer puede sentir. Decidí hacer como si nada hubiese ocurrido y me prometí a mi misma que jamás se volvería a repetir algo así. Pero del dicho al hecho...

viernes, 29 de mayo de 2009

despues de varias copas

Estábamos bastante borrachos. Aún hoy, cuando trato de pensar en ello, no puedo recordar cómo acabamos en mi casa. Había sido un día de bebida dura; primero una fiesta de la cerveza, después la continuación por los bares de la ciudad, y ya era más de las seis de la mañana y continuábamos bebiendo. Celia estaba tumbada en un sofá y Roberto, mi novio, y yo en otro. Para nosotros la situación era bastante picante; algunas noches yo le contaba al oído a Roberto historias guarras, tríos imaginarios -muchos de ellos con Celia de protagonista- que lo ponen a mil.

Para terminar de aderezar la situación, de vez en cuando nos metíamos mano sin que ella nos viera, mirándola subrepticiamente para aumentar el morbo. He de reconocer que para mí la situación era algo violenta, pero no se sí por la borrachera o por lo que fuera no podía evitar mirar a Celia y hacerle gestos obscenos a Roberto.

Celia llevaba una falda bastante corta, sin medias, y altos tacones. Tumbada como estaba, la falda se le subía y dejaba ver más de medio muslo. No se le veían unas piernas especialmente bonitas, sin embargo tenía su cosa observarla en esa postura. En esos momentos reconocía lo que Roberto tantas veces me había dicho: Celia era una cachonda. Aquel día, con su generoso escote, su falda cortita y la mirada algo perdida por el alcohol, no me quedó ninguna duda; a Celia le gustaba exhibirse, poner cachondo al personal, que la miraran.

Encendimos la tele y, sorpresa, en un canal local estaban echando los típicos anuncios de teléfono erótico. Unas maravillosas rubias se besaban invitando a los solitarios a llamar para hacerles compañía.

Los tres reímos e hicimos las bromas de rigor, que si la chica esta haría tal cosa, que sí aquella tiene cara de comérselas dobladas. En esas estábamos cuando Roberto comenzó a acariciarme la espalda; sólo él sabe lo caliente que me pone que recorran con un dedo mi espalda.

Celia se volvió a mirar la tele, todavía riendo de los chistes y sin prestarnos atención.

Entonces Roberto me aupó encima suya. Yo también llevaba falda, por lo que me la subió de modo que sólo quedaran mis bragas entre él y yo. Estaba empalmadísimo; podía sentir su vara presionándome el coño. Lo miré molesta y algo avergonzada, sin embargo me apretó más contar sí y comenzó a moverse rítmicamente. Yo miraba a Celia, al tiempo excitada, al tiempo rezando para que no volviera la cabeza.

Las manos de Roberto subieron desde mis rodillas a la parte interior de los muslos, abriéndome las piernas suavemente. Sabía donde acabarían sus manos. Traté de resistirme; tal vez era demasiado tarde, o quizá desde el momento en que llegamos a mi casa había estando deseando que pasara. Roberto agarraba mis cadera y se movía más rápido cada vez. Dos de sus dedos salvaron rápidamente el obstáculo de mis bragas para acariciarme el clítoris. Sabía cómo hacerlo, estaba totalmente perdida. Hasta entonces había logrado ahogar todos mis gemidos, mas cuando un dedo me penetró aullé con desenfreno.

Ella nos miró. Habría esperado que se levantara indignada y se fuera o que se riera con ganas, pero jamás hubiera pensado que se quedara observándonos lascivamente.

Roberto me llevó hacia el dormitorio. Antes de entrar no pude evitar volver la cabeza para ver como Celia nos seguía con la mirada.

Tumbados en la cama nos desvestimos frenéticamente. Mientras me prodigaba en caricias al cuerpo de Roberto podía notar como ella nos observaba.

Sabía que estaba allí, que había elegido quedarse para mirarnos. Sin saber porqué, eso aumentó mi excitación. Bajé la cabeza hasta la polla de mi novio y comencé una mamada digna de película porno. Al poco tiempo él acababa en mi boca. La primera sacudida fue directa a mi garganta, pero después pude ir acumulando bien su líquido. Me lo tragué enterito, hasta la última gota.

"Ven aquí", le ordenó a Celia. Ella se acercó sin dudarlo y Roberto la tomó por la cintura y la empujó hacia mí. Una encima de la otra, nos quedamos por un instante quietas. Podía oir su respiración agitada. Poco a poco mis manos comenzaron a moverse por aquel cuerpo entrado en carnes y acogedor. Fue como romper el hielo; a continuación Celia me besó y toqueteó sin tapujos.

Se quitaba la ropa casi sin despegarse de mí y me miraba lascivamente. Eso terminó de ponerme cachondísima, como nunca lo he estado. Yo fui quien le quitó las bragas.

Jamás pensé que pudiera comportarme así.

mi clases particulares

Os voy a contar mi historia que trata sobre una experiencia que tuve hace 1 año. Os situare un poco, a mi me atraía (y me sigue atrayendo) una vecina que tengo que se llamaba Clara que hemos ido juntos al colegio desde pequeñitos y nos vemos mucho charlamos y mucho más que os contaré.

Pues una tarde estando con ella en su casa solos haciendo unos trabajos de la universidad nos tomamos un pequeño descanso y yo estaba tan excitado porque ella estaba tan cerca de mí que me puse nervioso (y mi polla también se puso alegre) y ella me dijo :

-Dani ¿qué te pasa.?- -Nada tía ¿qué me va a pasar? -(la dije con voz temblorosa) -Sí qué te pasa tío-

Y de golpe me dijo:

-Pues a tu polla sí que le pasa-

Yo me quedé sin poder pensar y se me echó encima como una perra en celo besándome, nuestras leguas se rozaban y diciéndome que ella deseando este momento. Empezó a tocar mi polla semi erecta se quitó la ropa y yo también me la quité rápidamente comencé a besar su cuello humedeciendo su cuello con cada beso que la daba después sus hombros seguí bajando y besando sus grandes tetas y me dijo que la comiera el coño, yo gustosamente no dije que no.

Estuve mucho rato mamándole el coñito la metía dos dedos bien húmedos y ella me los cogía y me los agarraba y me cogió por el cuello y empezó a jugar con mi pelo y cuando paré un poco me empujó hacia atrás y me agarró por la polla y se afanó a ella lamiéndola , dando pequeños besos y se la metió hasta el fondo de su boca con mucho esfuerzo ya que mi miembro no es pequeño , antes de que yo pudiera correrme ella se lo sacó todo de la boca y se puso a cuatro patas como una perra y la ensarté bestialmente por su culito y mientras yo la daba como un poseso me echaba hacia delante y la agarraba por sus tetas redondas y firmes mientras que ella se metía los dedos por el coño para darse aún más placer (aunque ya estaba gozando el tono de sus alaridos la delataba) después se la saqué y se la metí por su otro agujero y la monté como un verdadero animal mientras que yo la daba pequeños pellizquitos en sus pezones duros de pronto sonó la puerta y era su hermana mayor (Eva) que llevaba un buen rato mirándonos la miré y estaba haciéndose un dedo yo no sabía cómo reaccionar y Clara la dijo que se animara y su hermana se acercó y se puso delante de Clara y ésta la empezó a chupar todo el coñete ,Clara con mi rabo en su coño y comiéndole el coño a su hermana mayor ya sólo faltaban sus padres para estar todos. Después cuando Clara llegó a un orgasmo continuo y no paraba de gritar de placer ,cuando se cansó, la hermana dijo que si hacíamos un cambio Clara accedió y yo asentí con la cabeza ,se tumbó boca arriba y con las piernas muy abiertas y se la metí por todo el coño yo noté que éste era algo más grande pero eso no me impidió disfrutar de él, ella me agarró por la espalda clavándome las uñas y diciendo JÓDEME CABRÓN la empecé a embestir y al rato empecé a decir ME CORRO ME CORRO ,llegamos los dos al orgasmo casi a la vez y nos quedamos dormidos exhaustos los tres en la cama.

el amigo resulto ser:

Hola amigos, os voy a contar otra de mis experiencias con nuestro amigo.

Estabamos una tarde en casa tomando unos cubatas y de charla, aunque yo sabia que como otras veces, acabaríamos liados. Así fue, al cabo de un rato, de charla , mi marido empezó a tocarme las tetitas y nuestro amigo hizo lo propio. He de confesar que me encanta que me toquen las tetas y me las coman dos tíos a la vez, y si uno de ellos es mi marido, me pone mas cachonda.

Les agarre el paquete, los dos penes empezaban a crecer, se los saque del pantalón y empece a masturbarles. Como suele hacer mi marido, nos dejo un ratito a solas, el suficiente para que se comiera mis dos tetitas a la vez, abriendo su boca, chupándolas y mordiéndome los pezones, hasta hacerme daño.

Cuando mi marido apareció, le estaba haciendo una pajita a nuestro amigo. Me puse de rodillas en el suelo y empece a chupar sus dos pollas. Fue maravilloso, siempre quise hacerlo, como en las pelis porno. No olvidéis que cuando estoy muy cachonda, soy un poco putita.

Les juntaba el capullo y las chupaba las dos a la vez, luego mientras masturbaba a uno con la mano, el otro me la metía en la boca hasta la garganta. Mi marido se estaba poniendo a cien y no tardo en ponerme a cuatro patas y empezar a follarme. Yo tenia la polla de mi amigo a la altura de la boca, por lo tanto solo podía ponerme a chupar y chupar. Me la metía hasta dentro, me la sacaba y con mis labios le recorría el capullito. El me agarraba de la cabeza, mientras que mi marido no paraba de follarme y golpearme contra el. Os aseguro que es una gozada, y una vez lo pruebas, tienes que volver a repetirlo.

Notaba mi coño empapado, sonaba cada vez que mi marido empujaba. Estaba a punto de correrme, cada vez me follaba con mas fuerza y yo chupaba mas y mas. Mi marido y yo ,nos corrimos a la vez, pero a nuestro amigo le faltaba un poquito. Después de que mi marido me la sacara, me dedique solo a el, mientras mi marido se acariciaba la polla y nos miraba.

Me encargue de que se corriera a gusto, me la restregaba por mi cara, me la volvía a meter en la boca, hasta que me agarro del pelo y con toda la polla dentro de mi boca, se corrió...,note todo el chorro en mi boquita, se me salía por los lados. No os podéis imaginar la cara de gusto de nuestro amigo.

Así acabamos esa noche, satisfechos los tres y con ganas de descansar. Esta es una de esas noches locas, pero no la ultima.

Besos.

menuda jefa

-Esto no puede seguir así, Morales. Hay que tomar medidas drásticas. No está usted a la altura de las circunstancias, está claro que su puesto le viene grande. No hay más que ver el balance del ejercicio correspondiente al año saliente. Compárelo a simple vista con el del año anterior, y comprenderá porqué le he convocado. Es obvio que algo no va bien. La primera equivocada soy yo, porque yo aposté por usted para darle el ascenso, pero...bueno, no sé, también me interesa su opinión. Qué es lo que está ocurriendo y que cree usted que se puede hacer...

-Señora Pedraza, no voy a ser muy original en mi respuesta, pero es obvio que la crisis...

-Hombre, Morales, no me venga usted con eso ahora...de verdad no tiene argumentos más serios que esgrimir? Que estamos en crisis! También la competencia lo está! Pero mire estos resultados, Morales...usted cree que esto es achacable sólo a la crisis? De verdad cree que en la crisis está la explicación de estas cifras? Señor Morales, yo creo que la lectura de lo que tenemos aquí es otra. Lo que me parece cada vez más notorio es su bajo rendimiento. Me atrevería a decir que su problema concretamente se llama incompetencia.

-Señora Pedraza, por favor, cómo puede usted llamarme incompetente? Pero usted sabe lo que yo me he esforzado para subir la producción en mi departamento? Haciendo horas extras...viniendo a trabajar los domingos por la tarde!

-A mí no me lloriquee así, esto no es el colegio y no está usted hablando con una profesora que le va a regalar un aprobado a cambio de unas lágrimas y unos pucheros. Esto es una empresa, señor Morales y aquí se viene a producir. Tenía usted un compromiso adquirido; el de incrementar los beneficios en un 200% y nuestras ganancias han caido en un 75. Eso no se arregla con llantos, Morales.

-Señora Pedraza, hay elementos en la coyuntura que yo no puedo controlar...

-Hay elementos en la coyuntura, hay elementos...pero con quién cree usted que está hablando! Con cualquier imbécil que se cruza por la calle? No me maree usted con terminologías baratas de tertuliano de medio pelo. Pero bueno! Cree usted que tengo tiempo para soplapolleces de esa catadura? Esto no es la cafetería, Morales. Esta es una reunión seria. Quiero respuestas plausibles. Si usted ni siquiera es capaz de localizar el problema y dar una solución, váyase a su despacho y redacte su carta de dimisión.

-Señora Pedraza, por favor, yo creo que todo esto...

-Estoy hasta la coronilla de sus balbuceos. Salga de este despacho inmediatamente o llamaré a seguridad...quiero su dimisión antes del mediodía. Mañana nombraremos a un nuevo jefe de departamento y encuanto a usted...trataremos de llegar a un acuerdo razonable para que abandone la empresa.

-Pero señora Pedraza...

-Buenos días, señor Morales...esta reunión ha terminado.

Ya venía yo venir esta situación hace tiempo. Joder. Pues sí que me había salido un buen grano en el culo, con el ascenso. Y la Pedraza, además es una cabrona...qué tía, yo no sé por qué me tiene tan cruzado. Es tremendo, pero el despido me parece una bendición, hasta tal punto era desesperada mi situación. No, si al final va a ser que la Pedraza me propuso para jefe de departamento precisamente para librarse de mí, y no porque me creyera una persona capaz de ocupar el puesto. Sabía que yo me iba a estrellar y claro, como no me pueden degradar, si me destituyen me despiden. Qué cabrona! Sí que es maquiavélica la elementa esta, sí. Bueno, con un poco de suerte no me la volveré a encontrar nunca más. Lo jodido va a ser encontrar otro trabajo, eso sí que va a ser difícil con la que está cayendo. Y más difícil aún encontrar una empresa con las condiciones de esta, que a fin de cuentas debe ser de las que mejor pagan en el sector. Mi mujer ya me lo había dicho "jefe de departamento tú? A ti lo que te están es haciendo la cama!" Pues me jode, pero tenía razón. Esa es otra. El disgusto que se va a llevar. Y la bronca que me va a caer. Como siempre que tiene razón en algo y no le hago caso. Pero es que es tan pesada, joder, y además siempre anda augurando desgracias. Como cuando me apunté en aquella liga de fútbol sala "Pero tú, hombre de dios, a tus años jugar al fútbol sala...que vas a cumplir cuarenta y cinco, Alberto!" bueno, en el primer partido ya me lesioné "Ves? Si ya lo sabía yo! Es que eres un descerebrado!" Vaya bronca, dios mío, yo pensé que me pedía el divorcio...vamos a ver cómo redacto yo la carta de dimisión...cómo empezar? "estimados"...o quizá "muy señores míos"...uff, no...estimados, desde luego no, que les den por culo a todos, que vamos, cuando salga de aquí por última vez, que será antes de el viernes con un poco de suerte, el corte de manga que les voy a dedicar va aser antológico. Pero muy señores míos, es como muy anticuado y encima suena servil..."muy señores míos, que les den por culo a todos"...pffff...jajaja....por falta de ganas no será que no escribo esto, pero en fin..."muy señores míos, son ustedes unos putos negreros y unos hijos de la gran puta, yo me piro, ahí os quedáis camarilla de explotadores infames, espero no volver nunca más, y como vuelva será para tirar un cóctel molotov contra el despacho de la Pedraza"...jejejeje...concéntrate, Alberto, concéntrate...sí que me gustaría hacerle una buena putada a la Pedraza, joder...pincharle las ruedas del coche, rayarle las ventanillas, yo qué sé...es una pena que no nos hayamos llevado mejor, mira que está buenorra. Pero enfin, qué le vamos a hacer. Es un mal bicho, me cuesta creer que pueda tener amigos o pareja. Si tiene pareja, seguro que le evalúa los coitos...jajajaja...qué está ocurriendo, Suárez...ha eyaculado cinco segundos antes que la última vez...su rendimiento está bajando....jajajaja...bueno, vamos a la faena, que nos van a dar las dos y yo quiero terminar cuanto antes con este asunto.

-Adelante?

-Buenos días, señora Pedraza

-Buenos días, niñito de mamá

-Perdón?

-Ven aquí con mami, anda...

-Cómo???

-He pensado que lo del balance se puede arreglar. Sí hay algo que usted puede hacer, Morales.

-Bueno, yo todo lo que pueda estar en mi mano...

-Ven aquí, mi niño

-Señora Pedraza, ocurre algo? Me va usted a perdonar, pero o está usted bromeando y yo no le sigo...

-Ven aquí, anda, ven...

-Señora Pedraza, me temo que me va a tener que explicar de qué va esto...porque yo, me confieso desconcertado...mi niño?

-Ya le he dicho que hay algo que usted sí puede hacer...y lo va a hacer...si quiere seguir en esta empresa, claro.

-Pues verá, yo haré encantado lo que haga falta hacer...pero...

-Ven!

-Señora Pedraza...pero...por favor...suélteme la oreja!

-Bájate el pantalón

-Qué??? Oiga, no se confunda...

-Así me gusta, el culito al descubierto, para llevar los azotes de mamá. Y no grites tanto, que se van a enterar en toda la oficina.

-Señora Pedraza...dudo que los azotes tengan efecto alguno en los números de la empresa....

-Ssssh...sin rechistar! Ahora súbete los pantalones, venga...siéntate aquí

-Cómo??? Esto es ridículo...pero...a qué juega? Oiga, yo he traido mi carta de dimisión, se la dejo sobre la mesa y me voy

-Tú no te vas hasta que yo te lo diga. A ver, móntate en las rodillas de mamá

-Señora Pedraza!!! Señora Pedraza, suélteme, se lo ruego. Pero qué hace? Pare de mover las piernas

-Cállate, nene. Yo sé lo que te gusta.

-Bueno, ya está bien! Esto no tiene gracia. Y, por cierto...

-Ssssh...! Relájate y disfruta...a todos los niños les gusta montar a caballito

-Pero hay un pequeño detalle, que yo no soy un niño y tengo mi dignidad

-Tú eres mi niño y lo vas a ser hasta que yo lo diga, si quieres conservar tu puesto. Uy, se te está poniendo dura. Ves cómo te gusta? A Poveda, el de la sucursal de Huelva también le encanta que se lo haga.

-A Poveda???

-A ver, vamos a sacar esa pollita y te la froto, vale?

-Ah...ah...aaaaah...aaaaaaaaaaaaahhhhhh!!!! Señora Pedraza...aaaaaahhhh!!!

Hoy me espera una jornada dura, hay reunión con unos clientes Irlandeses, enfin, yo creo que podían perfectamente prescindir de mi presencia y, sinceramente, tengo cosas más importantes que hacer. Que llamen a Carballo para la reunión, que ese sabe inglés, o al menos eso dice él, y además a ese sí que le hace ilusión ir a ese tipo de cosas. A mí lo de las reuniones con los clientes no me gusta nada y prefiero estar en mi despacho, trabajo no me falta. Pero cualquiera le rechista a la Pedraza. Además, hay que tenerla contenta, que si no me fulmina. Espero que hoy no me dé mucho la brasa. Todos los días me llama una media de cinco veces a su despacho, pero hay días que es peor y me llama ocho o nueve veces en un día. Hay quien ya sospecha algo.